Mi padre... Apenas se ha marchado y ya añoro las vivencias maravillosas que viví a su lado. Casi cumplía los 99 años y su mente permanecía con una lucidez envidiable, tan lúcido como fue su accionar en su paso por la vida.
Para algunos no se ha llegado el día de perder al ser extraordinario que les dio el ser y es menester cuidarlo y darle todo el cariño que les sea posible para no caer en el desconsuelo que deja la ingratitud.
Se ha ido y todo parece estar en silencio, tan silencioso como su presencia, dedicando gran parte al cuidado y manutención de los hijos, al trabajo honesto y responsable. Al fin, discreto , prudente, complaciente y generoso padre, que nos enseño a ser respetuosos con nuestros semejantes y temerosos de Dios.
A tu padre, al de mis amigos y a todos los padres del mundo, les comparto estos versos que un día puse en sus manos con el fin de ofrecerle una pequeña muestra de gratitud.
Para algunos no se ha llegado el día de perder al ser extraordinario que les dio el ser y es menester cuidarlo y darle todo el cariño que les sea posible para no caer en el desconsuelo que deja la ingratitud.
Se ha ido y todo parece estar en silencio, tan silencioso como su presencia, dedicando gran parte al cuidado y manutención de los hijos, al trabajo honesto y responsable. Al fin, discreto , prudente, complaciente y generoso padre, que nos enseño a ser respetuosos con nuestros semejantes y temerosos de Dios.
A tu padre, al de mis amigos y a todos los padres del mundo, les comparto estos versos que un día puse en sus manos con el fin de ofrecerle una pequeña muestra de gratitud.

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