viernes, 15 de mayo de 2015


Cuando Cantó El Burro


Pablo y Francisco son dos pequeños hermanos de 7 y 8 años respectivamente, quienes habían perdido a su madre apenas hacia dos años, por lo que se veían muy afectados, reflejando en sus rostros una profunda tristeza que con nada remediaban…. Eran unos chicos de carácter festivo, pero se habían vuelto taciturnos y alejados de tal forma que su padre, de oficio campesino, se sentía preocupado por el estado anímico de los chicos.

Sabiendo que era imposible devolver a la madre y temiendo que sufrieran un grave  deterioro en su salud,  pensó en darles un regalo inesperado  que les ayudara a paliar su tristeza y asumió que lo mejor, era alegrarlos  con una mascota que les animara  y volvieran a ser los chicos de antes.

Estaban Pablo y francisco en un corredor del frente de su casa cuando vieron venir a su padre trayendo consigo a un pequeño borriquito, pero no movieron ningún músculo del rostro y permanecieron inmóviles como si tuvieran su pensamiento puesto en un punto lejano… su pare llegó hasta ellos  y les entregó la cuerda que sujetaba a la mascota y dirigiéndose a ambos. Les dijo:

-Este burrito que acabo de comprar estaba muy solito y pensé que sería muy valiosa la compañía que ustedes le ofrecieran-

De inmediato los chicos reaccionaron y pasaron sus manitas sobre el hocico del burrito y hecho esto, sintieron primeramente lastima y después una atracción, terminando por aceptar el ofrecimiento de su padre sin mediar una palabra. Con la cuerda bien sujeta, hicieron correr al borriquito, quien juguetón, empezó a dar pequeños saltos y repentinamente, alegre y retozón se tiro al suelo revolcándose de tal forma que hizo reír a los pequeños Pablo y Francisco.

El padre de los pequeños miraba la escena desde el pórtico de la casa, sintiéndose satisfecho de  al ver a sus hijos tan entusiasmados con el también pequeño orejón, por lo que abandonó la escena, estando cierto que había hecho lo correcto al comprarles tan linda e inesperada compañía.

 El tiempo no detuvo su marcha y  pronto el burrito creció robusto y fuerte…Seguía siendo  insustituible compañero  de los pequeños Pablo y Francisco, sin embargo, se acercaba velozmente  al momento en que ya no sería considerado apto para participar en los diversión de los niños y así fue, porque un buen día, el padre y los niños  salieron a un bosquecillo cercano para traer leña, llevando consigo al borriquito que trotaba festivo por lo que consideraba un paseo.

Habiendo completado la poda, el padre empezó a sujetar la leña sobre el lomo del burro, quien al sentir la sorpresiva carga, rebuznó con tal fuerza que sorprendió a los niños que se quedaron atónitos escuchando el sonido, desconocido hasta ese momento para ellos. El pequeño Pablo  se acercó a su padre y le dijo esbozando una inocente  sonrisa: -Papá, el burro canta- El campesino sonrió, sin darle una explicación.


Para francisco no pasó  inadvertida la verdadera situación  y objetó a su padre, temeroso de que el burro sufriera por la carga… -Papá, le dijo,  Orejón está sosteniendo más peso del que puede soportar; no lo lastimes, ¿acaso no ves que sufre?-

El campesino, no deseando incomodar al chico, le ofreció una explicación como disculpa: -Mira hijo, le  refirió,  es la primera ocasión que el burro siente un peso extraño sobre su lomo y es por ello que rebuzna, pero ya se irá acostumbrando  y tu también verás que su naturaleza es así. Está hecho para la carga y por más que proteste, su situación siempre será la misma.-

-Pero papá, replicó el chico. Permite al menos que la carga sea más ligera.-

-No es posible Francisco, porque necesitamos toda la leña y nadie mejor que el burro para realizar el trabajo.-

El pequeño Pablo, que había observado curioso la escena le señaló al campesino: - Te olvidas papá que nos regalaste el burro y  es nuestro. Por favor papá, no lo cargues, mejor  escucha a Francisco.-

El campesino se sintió confundido y avergonzado de su actitud, pero al observar la carga, hizo caso omiso de las peticiones de los niños y dando una palmada al burro sobre la grupa, inició el camino de retorno hacia su casa seguido por los chicos.-

En los días siguientes,  el ambiente festivo y  la risa franca de los chicos habían desaparecido y aunque reprobaban la actitud de su padre, terminaron por aceptar la realidad; le habían propuesto al campesino  que vendiera al orejón, pero desistieron porque eso no remediaría la situación, pues aunque el burro cambiara de dueño, su condición sería la misma y el peso de la carga podría ir en aumento.

Así pasaron los días y las semanas y el orejón se había transformado en el mejor transporte de carga para desilusión de los chicos que no se mostraban conformes con la suerte de su mascota, por lo que hacían frecuentes reclamos al campesino que veía con desagrado que cada día se hacía más grande la brecha entre él y sus hijos de tal forma que busco un acercamiento  familiar, pero sin ceder ni un poquito en la suerte laboral del burro.

El campesino llamó a sus hijos y les propuso jugar como lo habían hecho en otras ocasiones a lo que los chicos accedieron de inmediato. –Muchachos, les dijo, ¿qué les parece si jugamos  lanzamiento de herradura?

Pablo y Francisco pensaron un poco y  le propusieron jugar al burrito retozón en el que el campesino sería el burro, y éste accedió apresuradamente con tal de mejorar la relación familiar, tan deteriorada en esos momentos

Durante un buen rato, los chicos lanzaban sonoras carcajadas montando sobre la espalda de su padre, quien también se sintió feliz viendo la alegría de sus  hijos,  sin embargo, después de un buen rato les pidió jugar otra cosa, pues el cansancio  empezaba a mermar sus fuerzas, pero Francisco le dijo que el juego apenas iniciaba y entre ambos chicos le cargaron sus espaldas con leña.- Ya no me está gustando el juego, les dijo, ya estoy muy cansado-.

-Mira Francisco, gritó Pablo, el burro canta-  Fue entonces que el campesino, más confuso  que cansado arrojó la carga que llevaba a cuestas  y aún no acababa de incorporarse cuando Francisco le replicó –No hagas eso papá, primero tienes que dejar de ser burro-.El hombre no le respondió, pero comprendió al fin que sus hijos le habían dado una gran lección.

Siempre habrá en el mundo personajes a los que las protestas les parecen un canto y otros  que pondrán oídos sordos y permanecerán impasibles ante la carga que lleva a cuestas  la inmensa mayoría de personas que en mucho se parecen al orejas de este cuento, porque van por la vida etiquetados por una condición a la que llaman clase trabajadora.

Angel Pérez Mora

Mayo de 1987

viernes, 21 de marzo de 2014

Página en Construcción.
Les pedimos una disculpa . estamos en etapa de Construcción del blog y pronto estaremos en condiciones de ofrecerles todo el material con el que contamos . Gracias por su comprensión.
A t e n t a m e n t e.

GDL PUES

Sentencia..

Decía Schopenahuer que nadie nunca ha vivido en el pasado y nadie lo hará en el futuro. Y ante la cara del sorpresa del interlocutor, añadía: "Toda vida es únicamente en el presente". La reflexión del filósofo alemán y, sin que sirva de precedente, intentaba a duras penas ser optimista. La idea era reclamar para sí la única certeza posible: "El presente constituye el único patrimonio de la vida... Es el único consuelo de la fugacidad del individuo, mientras esté ahí la voluntad de vivir".

Sentencia...
 
“El hombre sacrifica su salud para Ganar dinero y cuando lo consigue, sacrifica su dinero para recuperar la salud, y  está tan ansioso por el futuro que no disfruta el presente; el resultado es que no vive ni el presente, ni el futuro; vive como si nunca fuese a morir y entonces muere sin haber vivido realmente nunca” Dalay Lama